Qué rige a partir del 11 de enero de 2027, qué tres caminos siguen siendo viables, qué decide el depósito mínimo y qué comunica Suiza sobre tu cuenta.

Abrir una cuenta en Suiza sin residencia en Suiza: se puede ahora, y seguirá siendo posible después del 11 de enero de 2027, solo que por otros caminos. A partir de ese día, los Estados de la UE aplican, según el artículo 2 de la Directiva (UE) 2024/1619, la nueva obligación de sucursal para los bancos de terceros países. Para los clientes residentes en España, la actividad de depósitos de un banco suizo pasa entonces por uno de tres caminos: tu propia iniciativa, la cuenta de valores o una sucursal o filial autorizada en la UE. La protección de los contratos celebrados antes del 11 de julio de 2026 ya no sirve para una apertura nueva.
El depósito mínimo lo fija cada banco, desde el banco cantonal hasta el banco privado, y depende del segmento de clientes al que optas. En lo fiscal rige: los bancos suizos recogen para el intercambio automático de información los rendimientos del capital y los saldos de las cuentas de clientes con residencia fiscal en el extranjero, según la Administración Federal de Contribuciones suiza (ESTV), y en España los rendimientos tributan en tu IRPF; si el saldo conjunto de tus cuentas en el extranjero supera 50.000 euros, la cuenta va además en el modelo 720. Qué documentación te pedirá el banco está en el artículo Cuenta bancaria en Suiza para no residentes; qué tipos de banco entran en juego, en nuestra página de Suiza.
Para quien vive en Suiza, por cierto, la pregunta no se plantea. La norma de la UE se refiere a los clientes establecidos en la Unión. Quien vive en Zúrich o en Basilea es un cliente nacional para su propio banco.
El artículo 21 quater de la Directiva (UE) 2024/1619, la llamada CRD VI, obliga a los Estados de la UE a exigir a los bancos de terceros países una sucursal con autorización propia cuando inicien o continúen con clientes en la Unión la actividad de depósitos o de crédito. Desde el punto de vista de la directiva, Suiza es un tercer país. Según el artículo 2 de la directiva, los Estados miembros aplican estas disposiciones a partir del 11 de enero de 2027.
Cada Estado miembro tiene que trasladar la norma a su derecho nacional, y no todos lo hacen al mismo ritmo ni de la misma manera. Lo común a todos es el marco de la directiva y su fecha. La valoración detallada para los residentes en la UE está en nuestro artículo sobre la CRD VI y la cuenta en el extranjero.
Aquí está el punto que muchos pasan por alto. La directiva protege las relaciones existentes con los clientes: según el apartado 5 del artículo 21 quater, la obligación de sucursal se entiende "sin perjuicio de los contratos existentes celebrados antes del 11 de julio de 2026". Y según el artículo 2, los Estados miembros aplican precisamente esta regla de protección ya desde el 11 de julio de 2026.
Para ti significa: quien abrió su cuenta suiza antes del 11 de julio de 2026 pisa terreno firme, al menos para lo que acordó entonces. Quien abre hoy ya no entra en esa protección. Una cuenta que abras en septiembre de 2026 es, a partir de enero de 2027, una relación con un cliente nuevo en el sentido de la directiva. La esperanza de abrir "rápido, antes de la fecha límite" se refiere por tanto a una fecha que ya ha pasado.
Eso no significa que una cuenta suiza sea imposible para los residentes en la UE a partir de 2027. La directiva deja caminos abiertos de forma expresa.
1. La propia iniciativa. Si un cliente se dirige "por iniciativa exclusivamente propia" a un banco de un tercer país, la obligación de sucursal no se aplica, según el apartado 2 del artículo 21 quater. Hay dos límites. Si el banco te capta él mismo o a través de una persona vinculada, ya no es iniciativa propia. Y la iniciativa cubre solo el producto que has pedido, más lo que sea necesario para él o esté estrechamente vinculado. Quien pide una cuenta no tiene cubierto con ello, de forma automática, un préstamo posterior.
2. La cuenta de valores. Los servicios de inversión según la directiva de mercados financieros MiFID II están excluidos de la obligación de sucursal según el apartado 4 del artículo 21 quater, incluidos los depósitos vinculados a ellos. Quien en Suiza quiere sobre todo gestionar patrimonio o tener una cuenta de valores se mueve en un marco jurídico distinto que quien busca una simple cuenta de ahorro.
3. La sucursal o filial autorizada. Un banco suizo puede hacer autorizar una sucursal en un Estado de la UE o llevar a sus clientes de la UE a través de una sociedad en la UE. Cómo funciona esa autorización lo fijó la Autoridad Bancaria Europea el 7 de julio de 2026 en sus directrices definitivas: qué información debe contener la solicitud, con qué criterios se examina y que debe acompañarla una declaración del supervisor del país de origen de que no tiene objeciones. Dos días después llegó el paquete de información para las sucursales de terceros países, con la primera fecha de referencia el 31 de marzo de 2027. El marco para los bancos que quieran ir por este camino está, por tanto, listo.
El primer camino es el más importante para los clientes particulares, y todo depende de quién da el primer paso. La directiva es estricta en este punto. Si una empresa de un tercer país capta a un cliente, ella misma, a través de una entidad vinculada "o a través de cualquier otra persona que actúe en nombre de dicha empresa", no se considera, según el apartado 2 del artículo 21 quater, que el servicio se presta por iniciativa propia y exclusiva del cliente.
De ahí salen tres reglas sencillas:
Y piensa en el alcance. La iniciativa cubre lo que has pedido. Si más adelante quieres algo nuevo, por ejemplo un préstamo hipotecario, el examen empieza de nuevo.
Para los clientes con contrato anterior al 11 de julio de 2026 la situación es más tranquila, pero no del todo libre de tareas. Guarda el contrato de la cuenta o una confirmación temprana del banco, para poder acreditar la fecha de apertura. Si tu banco te escribe para contarte cómo quiere llevar en adelante a sus clientes de la UE, léelo con atención. Si dice que tu cuenta pasa a otra sociedad, eso es la solución de la filial, y cambia más que el membrete. Y comprueba si sigues usando la cuenta tal como la acordaste entonces, porque la protección depende del contrato existente, no del número de cliente.
El tercer camino suena inofensivo, pero merece una mirada atenta. Si tu cuenta pasa a llevarla una sociedad de la UE o una sucursal en la UE, quizá siga teniendo un nombre suizo. Jurídicamente, sin embargo, tu dinero está entonces en la UE, bajo supervisión de la UE, en el derecho de resolución de la UE y en la garantía de depósitos del Estado de la UE correspondiente.
No es una desventaja en sí. Solo que no es aquello para lo que la mayoría abre una cuenta suiza. La garantía de depósitos suiza protege, según el artículo 37a de la Ley de Bancos suiza, los depósitos hasta 100.000 francos por acreedor, y el artículo 37h refiere la garantía a los depósitos "en oficinas suizas". El artículo 37a no contiene ninguna condición de residencia: el privilegio depende del depósito a tu nombre, no de dónde vivas. Quien quiere tener francos en Suiza de forma expresa debería preguntar por eso ante cada oferta: ¿qué sociedad lleva mi cuenta, y en qué país se contabiliza?
La directiva impide además que una sucursal autorizada sirva a todo el mercado interior. Según la letra d) del apartado 4 del artículo 48 quater, una sucursal de un tercer país no puede ofrecer su actividad de forma transfronteriza en otros Estados miembros, salvo las operaciones por iniciativa del cliente. Una autorización en España no vale para Portugal. Para las entidades más pequeñas, con pocos clientes por país, es una cuenta cara.
Una cuenta en Suiza dejó hace años de ser una cuenta discreta frente a Hacienda. Suiza intercambia datos de cuentas con sus Estados socios según la Ley federal sobre el intercambio automático internacional de información (AIAG), y desde el 1 de enero de 2026 en la versión ampliada del estándar. Tu cuenta en Suiza se comunica a tu país de residencia, y en España los rendimientos tributan en tu IRPF. La CRD VI no cambia nada de eso: es una norma de supervisión de bancos, no una norma fiscal. Tampoco cambia con ella el propio derecho suizo. La directiva se dirige, según su artículo 4, a los Estados miembros, no a Suiza. Ningún banco suizo tiene que rechazar por ello a clientes de la UE. Solo tiene que decidir por cuál de los tres caminos puede atenderlos a partir de 2027.
El panorama bancario suizo es amplio. Bancos cantonales, bancos privados, bancos de gestión patrimonial y proveedores digitales tienen exigencias muy distintas para los no residentes, desde el depósito mínimo hasta si se puede abrir a distancia. Las condiciones concretas las fija cada banco, y para los clientes de la UE se suma a partir de 2027 la pregunta de qué camino de los tres elige la entidad. Qué tipos de cuenta entran en juego para los no residentes está en nuestra página de Suiza. Quien compara Suiza con Asia tiene la comparación en Singapur frente a Suiza.
Hay una alternativa muy cerca: Liechtenstein forma parte del Espacio Económico Europeo y por tanto del mercado interior, así que se valora de forma distinta que Suiza. Lo que es posible allí lo explicamos en Abrir una cuenta en Liechtenstein.
Lo decisivo sigue siendo: la CRD VI depende de tu residencia, no de tu pasaporte. Quien vive en España es cliente de la UE. Quien tiene su residencia fuera de la UE, por ejemplo en Dubái, en Asia o en Latinoamérica, no está sujeto al artículo 21 quater, tenga la nacionalidad que tenga. Cómo se abren cuentas cuando la residencia ya no está en tu país de origen lo explicamos en Abrir una cuenta en el extranjero.
Para los residentes en la UE queda en 2026 un camino claro: abrir por iniciativa propia, bien documentada, con un producto que de verdad necesitas, y sabiendo que la protección de la directiva para los contratos existentes ya no sirve para las cuentas nuevas. Quien lo sabe puede seguir usando una cuenta suiza para lo que está pensada.
Qué tipo de banco y qué camino encajan con tu situación lo aclara la consulta gratuita en un intercambio breve. La consulta se realiza en inglés.
Aviso: este artículo no constituye asesoramiento fiscal, jurídico ni de inversión. Para tus cuestiones fiscales concretas, consulta con un asesor fiscal.